
El Caimen de Sanare es el nombre pictórico con el que se conoce a José Humberto Castillo, un bello ser, nativo de Sanare estado Lara cuya vida a dedicado a relatar mágicos cuentos de su propia inspiración con la pasión, bondad y sencillez que lo caracterizan y hacen de él una persona angelical merecedora de mucho amor y cariño.
He leído en varios comentarios de usuarios de este blog, que el estado de salud de este insigne personaje es delicado y sólo es atendido por una señora que bondadosamente lo visita y brinda sus cuidados. Al parecer está muy mal de estómago y necesita comer sano, pero no tiene posibilidades económicas, además de estar prácticamente sin asistencia médica ni social.
El siempre estuvo dispuesto a brindarnos cuentos, amor, alegría, sin pedir nada a cambio más que las risas y el entretenimiento de todos, vamos a ayudarlo, visitemos al Caimán, brindémosle compañía y llevemos frutas frescas, comida sana a la plancha, que cada día, cada uno de nosotros pongamos algo de nuestra parte sería devolverle a penas una pequeña parte de lo que él nos dio con tanto amor. El vive en el Poblado de Sanare, no tengo a la mano la dirección directa, pero si alguno de ustedes, que lea este post, la sabe, por favor compártala con nosotros.
Ayudemos al Caiman !!!
Foto de Digerible.com
Actualización del 22-04-2009
Mensaje enviado por un lector de Barquisimeto.com
«Un muy buen amigo que trabaja en FUSEL (fundación social del Estado Lara), una fundación adscrita a la gobernación del estado Lara me informó que el Caimán fue atendido por esta fundación y que ya está recibiendo el tratamiento médico necesario para atenderle todas las enfermedades que tiene.
La gente de esta fundación fue hasta su casa y lo llevaron a Barquisimeto donde actualmente es atendido.
El caimán recibe una pequeña pensión de la casa de la cultura de Sanare según entiendo, pero es muy modesta, y con esto me refiero a que si bien es cierto la urgencia médica que tenía ha sido tratada, hay una situación de fondo que no ha sido atendida.
Nuestros cultuores populares de edad avanzada están en no pocos casos «a la buena de Dios». Ya veremos que podremos hacer.»
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