Hagamos la ciudad

Hagamos la ciudad

Recientemente, en uno de mis paseos al Parque Nacional Terepaima; al cual, no puedo dejar pasar la oportunidad, tengo que invitarlos a subir, algún fin de semana que dispongan para una caminata relajada; me encontré con un par de extranjeros que están de visita en la ciudad como estudiantes de intercambio.

La conversación que fue bastante breve, pero muy alentadora, sirvió para ordenar mis ideas y resumir las bondades que Barquisimeto presenta al mundo; pero no desde la perspectiva que quizás cualquier persona sensible, pueda tener, sino desde la mirada crítica de un publicista; que aunque usted no lo crea, es más que suficiente.

Las ciudades de hoy ya no son simples reservorios de gente, ni centros industriales poderosos, ni monumentales obras arquitectónicas que reflejen una boyante economía; es verdad que no han dejado de ser eso, pero no es hoy, ese el atractivo de una ciudad y si no mire usted a Dubai, que no ofrece más que lujo y bienestar o compare cuál es la ventaja que tienen ciudades como Lima o París frente a otras de igual importancia estratégica.

Las ciudades se han convertido en marcas; esto lo prueba el ultra famoso I love New York, que refleja el desenfado del neoyorquino en la mitad de un ajetreado mundo en el que vive.

Barquisimeto tiene su slogan también, tiene muchos, acumulados tras de sí; pero tiene uno muy novedoso que lo encierra todo y es que esta es una ciudad ideal; pero ¿para qué? Pues para escribirla, para conocerla, para encontrarla en sus rincones más pequeños y hacerla famosa; para valerse de cada ícono que se levanta como excusa para promoverla.

Barquisimeto es una ciudad ideal para visitar sus parques, que no son pocos ni están alejados, es una ciudad propicia para el amor, pues sus avenidas conducen a cualquier lugar, así que es ideal para caminarla; además, su oferta gastronómica puede parecer engañosa, pues no, no es Lima, ni siquiera Caracas, pero la riqueza cultural se esconde detrás de pequeños rincones donde se come mejor (y más barato) que en las grandes urbes.

No es una ciudad bulliciosa, es una ciudad ideal para el reposo, para un día de spa, para sumergirse en una lectura agradable en alguna de sus plazas sombreadas por coloridos árboles; pero también es una ciudad fiestera, que de noche se expande a la periferia, ideal para conocerla más allá de sus fronteras.

Barquisimeto tiene su marca, tiene un sello único e incomparable; pero para saber cómo promocionarla, lo primero que debemos hacer es abrir los ojos y mirarla tal como es; Paris no es la cuna del arte porque a un político se le ocurriera, así Barquisimeto no es asiento de músicos tan talentosos por azar.

¿Qué nos gustaría que la ciudad brillara en todo su esplendor? No mentiremos, así es; pero es parte de la responsabilidad de cada barquisimetano, hacerla brillar. Porque un Carioca no se queja de las playas de Copacabana, más bien, las usa, las mantiene, las protege. Así mismo un barquisimetano que no estime el valle del Turbio, que no conozca el valle del río Claro, que no haya subido al cerro La Cruz en San José, o Loma de León, estará lejos de encontrarse con su ciudad, de apreciarla bien y más aún de saber hacerle buena publicidad.

La reflexión sirve para que emprendamos un proyecto, personal y colectivo al mismo tiempo, hagamos que Barquisimeto no sea solo una ciudad, sino ciertamente, gracias a nuestro aporte, una ciudad ideal.

Andres Cordoves

@El_Cordoves

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Amante de la ciudad, Publicista, Escritor y Foodie Pasteurizado. Director de Inteligencia de El Bar Creativo
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